Inacabada Brevedad

los ocho

Nací el día en que murió mi padre, sobrecogida por el llanto de mi madre. Sin embargo, fue su risa rotunda y valiente quien se encargó de acunar mis sueños espléndidamente compartidos entre ocho, en el fondo de la casa; en la calle, con mi hermana y las amigas de la cuadra… Y en el río, con su inestimable riqueza de piedra y cascada ,  de risa y de fruta fresca. De tormentas de verano, y su  infalible:¡Primero para bañarme!

La casita nueva de barrio, la  gata Alberta. Y aquellas infinitas tardes de libros, lluvia y baldío, casi perfectas.El vértigo del tren, sobre nuestras cabezas, vuelta a vuelta… Soledad dividida entre ocho: inexistente. Las manos de Pilar, silenciosas e imprescindibles, acariciando precisas mis libros nuevos del cole; las de Ale. aún errantes, esbozando poesías o remando indescifrables ausencias.

Crecí enamorándome de la vida, con  Roussos,  Sergio Denis o Tom Jones, enlazando música, bailes , cuentos o poemas, y mirando llover de vez en cuando… Hasta que un día escuché tu voz . Otro, dijiste que me querías. Comprendí que desde hacía tiempo,  también yo. Volvimos a intentarlo entonces, con  Juan, María José y Lucía…

..

Intentar reproducir aquella “red de aire luminoso” gracias a la que hoy, sobrevivimos tu muerte, amadísima Hermana mayor.

Guadalupe Gauffin, a la memoria de su hermana Pilar, 15-12-1953 – 22-01-2014

Let it be, los Beatles: http://www.youtube.com/watch?v=A9TKurtKL7k

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Nana de la cebolla – Miguel Hernández

NANA DE LA CEBOLLA

La cebolla es escarcha
cerrada y pobre.
Escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla,
hielo negro y escarcha
grande y redonda.

En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarchada de azúcar
cebolla y hambre.

Una mujer morena
resuelta en lunas
se derrama hilo a hilo
sobre la cuna.
Ríete niño
que te traigo la luna
cuando es preciso.

Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.

Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras.
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.

Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Al octavo mes ríes
con cinco azahares.
Con cinco diminutas
ferocidades.
Con cinco dientes
como cinco jazmines
adolescentes.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.

Joan Manuel Serrat ( con música de Alberto Cortés ) canta la Nana de la cebolla

 

La ilusión de… volver a nacer

“Si Cristo naciere mil veces en Belén, y no en ti, seguirás perdido eternamente”

Johannes Angelus Silesius

Niño Jesús

Hoy y siempre hemos cuidado mucho la ilusión de nuestros niños en la noche de Reyes ;  ilusión  que tiene que ver más con la magia que implica el hecho de que unos Reyes sabios y lejanos se ocupen de sus deseos de niño, que con los regalos materiales en sí. Y quién puede negarlo:  la ilusión en este sentido y que tiene que ver con una realidad que escapa a nuestra cotidianidad,  es muy bonita mientras dura … Y yo, como tantos, volvería sin dudarlo a ilusionarme otra vez igual que con mis hijos, con mis nietos.

Sin embargo; creo que no hemos cuidado tanto, aquella otra  ilusión que trae consigo la esperanza y la alegría, y que no tiene que ver ni con la magia, ni mucho menos con tener aquello que deseamos . Se trata de  aquella otra ilusión interior, inherente al ser humano: la alegría  del que espera y se alegra en el “ser”.

La alegría del simple “ser “es un don natural en la niñez, un don que con el tiempo y las experiencias negativas de la vida va opacándose, más o menos según la capacidad de superación y de volver a ilusionarse de cada individuo, pareciera ser… Es aquí donde tenemos que perseverar , ser cuidadosos y acompañar especialmente a nuestros niños y a nuestros jóvenes: en los momentos de desilusión,  de fracaso, de injusticia, de humillación; con nuestras lágrimas , pero también con nuestra certeza  y aquella chispa de esperanza, capaz de volver a encender la llama de una ilusión sin fin… porque no tiene otro fundamento, otro principio y otro fin que el de ” ser”.

Pero, ¿ es posible ese tipo de ilusión tan inocente y elemental? Personalmente creo que a nivel humano es casi imposible. O lo es sólo durante periodos determinados de tiempo, es decir de una manera intermitente. La alegría como un estado de vida permanente, subyacente a todo y siempre plausible de ser actualizada y recuperada, sólo es posible cuando creemos en algo más que en lo que vemos, es decir cuando somos capaces de trascender nuestra visión humana y limitada de la realidad que nos rodea. . Y cuando digo trascender lo que quiero decir en realidad es: morir*. Morir  en nuestro cotidiano quehacer segundo a segundo, equivale a la muerte del ego a través de la experiencia o la  circunstancia personal para dar lugar a una nueva vida , a una nueva forma de SER en el mundo: la de ser en el SER; o   la del Amor, o del  Niño recién nacido. Sólo así, somos capaces de curarnos y de levantarnos con la mirada alta, renacidos e ilusionados nuevamente.

*Nada vive sin morir: Dios mismo, si quiere vivir para ti, debe morir: ¿ cómo piensas, sin muerte, heredar su vida ?  Peregrino querubínico J.A. Silesius

 

 

 

 

 

 

Agua nuestra…

Como un

Cauce Seco

más,

entre tantos…

agostado,

 estéril

 mustio

                                                                                …

 ESPERO:

 tu Suspiro enamorado

entre estos,

  cielos marchitos.

Y aún hoy,

como un naúfrago más,

desvalido,

exánime

casi muerto

  CLAMO:

 tu Soplo vehemente,

rasgue

¡ de una vez

el sangriento mar !

 Y divida

las olas, atónitas,

cual  sumisas murallas,

– a derecha e izquierda-

una vez

más

                                                                                …

 de nuestra

diminuta

humanidad

redimida

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Foto Pilar Gauffin

 

 

 

 

 

Nada te turbe, de Santa Teresa de Jesús

34

Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;

Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

“Recomendación” de Alejandro Gauffin

28

No te recomiendo…

 –  hija, mía  – *

que vivas rezando.

Ten por seguro que tu vida no ha sido hecha únicamente para eso.

Te recomiendo, sí, que reces viviendo.

No vale tu rezo si no tiene vida,

pero menos vale tu vida si no es un rezo.

Que

tu oración

-cuando la levantes-

sea un sangriento pedazo de ti misma.

Llena las fórmulas antiguas..

con la alabanza tuya,

con la constricción tuya,

con las necesidades tuyas.

Y que tu vida

-por la dirección que el arco tendido da a la flecha-

sea una manera de orar;

bella, alegre y substanciosa.

 

  • “Cristiano” , en el texto original

ORACIÓN POR LA SERENIDAD

el-regalo

 

Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar;
Valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia.
Viviendo un día a la vez;
Disfrutando un momento a la vez;
Aceptando dificultades como el camino a la paz;
Aceptando, como hizo Él, este mundo pecador tal como es, no como yo lo tendría;
Confiando que Él hará bien todas las cosas si yo me rindo a Su voluntad;
Que yo sea razonablemente feliz en esta vida y supremamente feliz con Él
Para siempre en la próxima.

Amén

Reinhold Niebuhr ,1943

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Oda escrita en 1966 – JORGE LUIS BORGES

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete

que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo,
ni los otros que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. ( Si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.

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