En vivo y bajo cero

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No me sorprendería que a pesar de la impopularidad del nuevo presidente de los Estados Unidos; su toma de posesión en el día de ayer hubiera sido  una de las más vistas. Lo cierto es que el tema “Donaldito “está en la calle, más que nada, por la polémica, el rechazo generalizado y la desconfianza que esta persona genera . Los medios, claro está, viven de la actualidad. Las redes sociales, confieso, no tengo idea de las últimas tendencias.  Pero, ¿ y a él ? Tanta atención,  creo que lejos de afectarle o desanimarlo puede incluso llegar a halagarle y hacer “que se crezca”, es decir, que aumente su nivel de inconsciencia.  Espero que no, y que como suele ocurrirle a algunos políticos: – dudo de si a él se lo puede definir como tal –  ” sus palabras se sumen a tantas otras que el viento se llevó “.

Por otro lado, además de esta filosofía de la “no resistencia” , para evitar malos mayores, está aquello otro de que “no hay mal que por bien no venga”. Y creo que en este caso, esta nueva etapa que comienza, puede ser crucial para el despertar y la movilización ya no de los estadounidenses sino de los ciudadanos de este planeta. Vivimos en un mundo ya global, en el que  dependemos los unos de los otros, por eso todo nos incumbe, ya no sólo sólo por el bien de la propia subsistencia, sino porque todo nos afecta …o afecta a otros. Nada nuevo bajo el sol: No hay nada que esté separado en sí mismo, cualquier acto humano bueno o malo en sí, por pequeño que parezca, tiene su consecuencia positiva o negativa no sólo en su entorno más próximo.

Pero los países no han aprendido a mirar más allá de sus narices , es decir de sus fronteras y de su propio beneficio o bienestar. No sólo EE.UU quiere seguir mirándose el ombligo; toda Europa lo está haciendo.En España hoy, la  inacción del gobierno  ante el drama de los refugiados es una vergüenza. Y no lo es menos, nuestra indiferencia. Es urgente cambiar: Empezar, por ejemplo, a mirar un poco más allá del telediario – o apagar la tele para hablar en nuestras familias un poco más; y la luz, no sólo para reclamar por las tarifas, si no para mirar un poco en nuestro interior y pensar en aquellos a los que les han cortado la luz – Si los gobiernos no quieren ver esta realidad, es nuestro deber hacérselos ver, a través de la denuncia y  de la acción: ¿ Qué hacemos con los que  no pueden pagar la luz y la calefacción ? ¿ Qué hacemos con los refugiados que se están muriendo de frío en medio de la nada ?       ¿¿ Qué hacemos ??

 

 

 

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