Nada te turbe, de Santa Teresa de Jesús

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Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;

Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

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“Recomendación” de Alejandro Gauffin

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No te recomiendo…

(  –  hija, mía  -)

que vivas rezando.

Ten por seguro que tu vida no ha sido hecha únicamente para eso.

Te recomiendo, sí, que reces viviendo.

No vale tu rezo si no tiene vida,

pero menos vale tu vida si no es un rezo.

Que

tu oración

-cuando la levantes-

sea un sangriento pedazo de ti misma.

Llena las fórmulas antiguas..

con la alabanza tuya,

con la constricción tuya,

con las necesidades tuyas.

Y que tu vida

-por la dirección que el arco tendido da a la flecha-

sea una manera de orar;

bella, alegre y substanciosa.

ORACIÓN POR LA SERENIDAD

el-regalo

 

Dios, dame la serenidad de aceptar las cosas que no puedo cambiar;
Valor para cambiar las cosas que puedo; y sabiduría para conocer la diferencia.
Viviendo un día a la vez;
Disfrutando un momento a la vez;
Aceptando dificultades como el camino a la paz;
Aceptando, como hizo Él, este mundo pecador tal como es, no como yo lo tendría;
Confiando que Él hará bien todas las cosas si yo me rindo a Su voluntad;
Que yo sea razonablemente feliz en esta vida y supremamente feliz con Él
Para siempre en la próxima.

Amén

Reinhold Niebuhr ,1943

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Oda escrita en 1966 – JORGE LUIS BORGES

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete

que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo,
ni los otros que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. ( Si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.

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¿ Cambia todo en este mundo ?

El  mundo vive un  cambio permanente y la evidencia, está cada día, al alcance de nuestra mano. Gracias al aporte invalorable de miles y miles de seres que han dado sus vidas por la construcción del  conocimiento ; vivimos en un mundo en constante progreso  científico y tecnológico. Sin embargo,  lo que hoy está en juego es la evolución de las  sociedades ya no como colectivos de consumidores o  franjas electorales sino como comunidades ocupadas en la búsqueda del bien común, y ante todo de la justicia y la paz . Pero la sociedad está hecha de individuos antes que de grupos, o colectivos. Por ello el cambio es tanto más imperceptible, profundo, arduo y complejo. Porque tiene que ver nada más ni nada menos, que con el nivel de consciencia de cada ser humano.

Y  hablando de consciencia, hay que hablar de  blanco o negro ; es decir del bien o del mal. Porque la verdad es una sola. Aquí no valen los mil y un tonos… de los mil un matices de verde, azul o rojo… Ahora bien  ¿ quién promueve o motiva  la sed de verdad y de justicia? ¿ A quién le importa que incremente esta sed  de cambio o evolución interna en las personas ?   ¿ Quién defiende la evolución de las sociedades por encima de los intereses políticos , económicos , nacionales , etc etc ? ¿ A quién le importa la Verdad y nada más que la Verdad ? ¿ A quién, o a quiénes ? La sociedad debería tener como base fundamental de sí misma , esta defensa y esta búsqueda.

El mundo de hoy

Empecemos por  que sea a nosotros mismos. Promovamos el amor a la Verdad en nuestro ámbito , pero antes que nada en nuestro interior. Erijámonos en defensores de nuestra propia dignidad y de la de nuestro hermano, pero antes que nada intentemos vivir en la verdad día a día, minuto a minuto, y no en la realidad  que nos venden.  Y que nuestra única bandera sea nuestro amor a la Verdad.  Y Ella, un día nos hará libres ;  y otro, nos librará  del poder de los falsos, los cínicos, los hipócritas, los explotadores, los corruptos, los soberbios… Y ojalá algún día ellos : los esclavos de la mentira ; sean también libres. Porque sólo la Verdad se escribe con mayúsculas y sólo Ella, desea el bien a todos sin distinción de ningún tipo.

HERMANO de Federico Gauffin

oracion-por-los-pobres

Porque veo el dolor y tu tristeza,

la pena irremediable de tu vida

y el noble pudor de tu pobreza,

que calla en el dolor de la caída.

Porque hoy sufres y porque hoy lloras

escondiendo orgulloso tu tormento,

porque ansías piedad y no la imploras

y es altivo y viril tu sufrimiento…

Por ser ese pesar una victoria

más grande que de algunos triunfadores

cargados de botín – ¡ error humano !

Por eso yo, sintiendo tus dolores,

no pudiendo calmar tus sinsabores,

¡ solicito el honor de ser tu hermano !

 

– Mayo 1926 –

 

Artistas 27

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Con sus tres balcones, sus sesenta metros cuadrados y  su ligero aroma a geranio y agapanto, aquél piso, constituía en su estrechez casi un palacete. Al menos, así lo sentía su propietaria Virtudes: una mujer leve, inagotable y vital; de pies diminutos y mirada risueña que con su andar ligero y tenaz había  conquistado  Madrid. Su primer emprendimiento fue un incipiente taller donde una decena de tenaces y pacientes mujeres bordaban sus sueños sobre brillantes mantones, trajes y capotes multicolor que comenzaban a acaparar progresivamente el mercado creciente de los “souvenirs“ castizos. Otra fuente de ingresos constituía el  alquiler de habitaciones a estudiantes, quienes se sucedían uno tras otro con la  puntual regularidad de las estaciones del año. Por regla general, se trataba de jóvenes latinoamericanos, dada la evidente cercanía de las costumbres, el idioma… y la sangre: un pedazo de ella misma, su hermana pequeña, se había trasladado desde Almería hasta el extremo sur de la tierra.

La actividad emprendedora de Virtudes apenas le había dejado lugar para la nostalgia o  la sosegada evocación del pasado, tal era su diligencia y entrega  al ” aquí y  ahora”.  Sin embargo, en los umbrales ya de la entrecana madurez, los recuerdos empezaron a visitarla  cada vez más insistentemente.  Al principio  ella se resistió con denuedo: no podía permitirse el lujo de dejarse llevar por la añoranza.  Hasta que un buen día en el rellano del segundo donde  solía detenerse acezando por el esfuerzo creciente de remontar los tres pisos, se le presentó como si tal cosa: el recuerdo vivo de su amado Paco de Uleila del Campo. La visión que duró unos segundos, fue tan intensa y real que la dejó como flotando en una nube durante varios días.( Ella, que siempre había ido con la realidad por delante). Poco a poco, aquellas lejanas evocaciones  comenzaron a ocupar su rutina cada vez con mayor intensidad; hasta el punto que en ocasiones, Virtudes permanecía extensos lapsus de tiempo, enajenada en la contemplación  de aquellas memoriosas imágenes.

Así, poco a poco, el tiempo dejó de ser primordial para Virtudes; y las horas…con sus cuartos, sus medias y sus cinco minutos empezaron a transcurrir sin mayores pretensiones .  Pero lo malo fue cuando iniciaron también su huida las palabras que estos segmentos de tiempo contenían: calles, fechas, apellidos lugares, citas y nombres, comenzaban a emigrar paulatinamente,  a un segundo plano de lo  apenas accesorio o prescindible. Pero Virtudes, parecía ignorar todo esto a la vez que empezaba a ceder  a una deliberada nostalgia. Entonces ocurrió nuevamente  lo que ella tanto  anhelaba: Su Paco, esperándola con la sonrisa clara e intacta,  en el rellano de la escalera. Le resultó imposible entonces, rechazar el calor de aquella mano que envolvía la suya, mientras  milagrosamente, podía de nuevo oír su amorosa voz que  la nombraba: – Virtudica, Virtudica -. Durante un tiempo, él se presentó infalible, en el limitado espacio del descansillo, trastocando la fatiga de su amada, en  una dicha cada vez más evidente, aunque también contenida en un prudente silencio: Tan intensos eran aquellos breves y embobados ascensos de la escalera, que  los días transcurrían simplemente, insignificantes.Con una escasez cada vez más acentuada de palabras, la rutina diaria de Virtudes se desarrollaba bajo la forma de una serie de equívocos o  despistes que empezaban a provocar cierta preocupación en los rostros de su entorno, interés que por cierto a ella, se le antojaba más inoportuno que  desmedido.

El desenlace o quizás el verdadero reinicio de la historia, sucedió una mañana de Abril en el camino de regreso a casa, cuando Virtudes sintió que algo dio un vuelco rotundo en su interior: Desde lejos, pudo distinguir a su  Paco férreo e intacto, esperándola  esta vez,  de pie en el portal y con la voluntad manifiesta. Virtudes no pudo ya resistirse ante la declarada evidencia de un amor definitivamente recuperado. Y al final de la escalera, que subieron esta vez en un silencio confidente y entregado,  ella:Virtudica, en un acto indicutible de prodigalidad y osadía, abrió la puerta e invitó a su amado a entrar, mientras que en un gesto que tenía tanto de imprevisto como de habitual,  le preguntó, si  le apetecía un vaso de agua.

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