En vivo y bajo cero

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No me sorprendería que a pesar de la impopularidad del nuevo presidente de los Estados Unidos; su toma de posesión en el día de ayer hubiera sido  una de las más vistas. Lo cierto es que el tema “Donaldito “está en la calle, más que nada, por la polémica, el rechazo generalizado y la desconfianza que esta persona genera . Los medios, claro está, viven de la actualidad. Las redes sociales, confieso, no tengo idea de las últimas tendencias.  Pero, ¿ y a él ? Tanta atención,  creo que lejos de afectarle o desanimarlo puede incluso llegar a halagarle y hacer “que se crezca”, es decir, que aumente su nivel de inconsciencia.  Espero que no, y que como suele ocurrirle a algunos políticos: – dudo de si a él se lo puede definir como tal –  ” sus palabras se sumen a tantas otras que el viento se llevó “.

Por otro lado, además de esta filosofía de la “no resistencia” , para evitar malos mayores, está aquello otro de que “no hay mal que por bien no venga”. Y creo que en este caso, esta nueva etapa que comienza, puede ser crucial para el despertar y la movilización ya no de los estadounidenses sino de los ciudadanos de este planeta. Vivimos en un mundo ya global, en el que  dependemos los unos de los otros, por eso todo nos incumbe, ya no sólo sólo por el bien de la propia subsistencia, sino porque todo nos afecta …o afecta a otros. Nada nuevo bajo el sol: No hay nada que esté separado en sí mismo, cualquier acto humano bueno o malo en sí, por pequeño que parezca, tiene su consecuencia positiva o negativa no sólo en su entorno más próximo.

Pero los países no han aprendido a mirar más allá de sus narices , es decir de sus fronteras y de su propio beneficio o bienestar. No sólo EE.UU quiere seguir mirándose el ombligo; toda Europa lo está haciendo.En España hoy, la  inacción del gobierno  ante el drama de los refugiados es una vergüenza. Y no lo es menos, nuestra indiferencia. Es urgente cambiar: Empezar, por ejemplo, a mirar un poco más allá del telediario – o apagar la tele para hablar en nuestras familias un poco más; y la luz, no sólo para reclamar por las tarifas, si no para mirar un poco en nuestro interior y pensar en aquellos a los que les han cortado la luz – Si los gobiernos no quieren ver esta realidad, es nuestro deber hacérselos ver, a través de la denuncia y  de la acción: ¿ Qué hacemos con los que  no pueden pagar la luz y la calefacción ? ¿ Qué hacemos con los refugiados que se están muriendo de frío en medio de la nada ?       ¿¿ Qué hacemos ??

 

 

 

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EL REGALO

Vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de los hombres no hacemos otra cosa que existir.                                                    Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Permítanme un inciso en medio de este tiempo especial, donde no faltan los regalos: ¿Cuál es, el mayor regalo que hemos recibido en nuestra vida? ¿Cuál, aquel regalo que nos ha hecho mayor ilusión o nos ha hecho sentir más felices? Cerremos los ojos, y recordemos. Si volvemos a abrirlos, intentémoslo nuevamente. Sin duda nos llevará algunos segundos traerlo a la memoria. Tomémonos ese tiempo. Y una vez recuperado quizás se haga presente también, la memoria de la ilusión  que trajo consigo aquel regalo inolvidable. Recuperemos aquella sensación y quedémonos con ella en nuestro corazón. Ahora bien, ¿somos capaces de recordar también otros regalos, no necesariamente materiales?  Entonces, seguramente también seremos capaces de reconocer, junto con ellos; la certeza y el rostro de las personas que nos aman.

Y luego está: aquel otro  regalo que contiene y sobrepasa a los dos anteriores: Aquél que recibimos de nuestros padres y transmitimos a nuestros hijos y a nuestros nietos, de una manera natural y humana. Nacemos, vivimos y crecemos dentro de una familia que nos contiene dentro de un pueblo o ciudad, asimilando día a día   la maravilla de ese don; junto a la sencillez de  lo cotidiano. ¿Somos capaces de reconocer, en medio de nuestra rutina diaria, ese don tan simple como extraordinario? ¿Somos capaces de hacerlo, cada día de nuestra existencia? ¿Reconocemos la vida de cada día como un verdadero regalo? O cada día  más de vida, es sólo eso: un día más…

Hoy sospecho, que  el regalo de la vida como don,  tiene  aún, límites inexplorados. Y se me ocurre pensar también, que cada persona es mucho más que  el yo y su estrecha circunstancia. ¿No será acaso que  mi vida está inserta en la de todos? ¿Y la de todos en la mía? De tal manera que: la vida de todos y cada uno es, asunto de todos y cada uno. Desde este punto de vista, mi vida deja de ser mi regalo, para convertirse en el regalo de todos. Y siguiendo esta regla de tres: la vida de cada ser en esta bendita tierra -siempre y en todo lugar-constituye nuestro gran regalo: el milagro que no nos pertenece; pero que nos ha sido dado; la gran noticia que suele pasar, casi inadvertida…

 

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Diciembre de 2014, todavía es Navidad

mafalda navidadLa genialidad de Quino y su capacidad de síntesis de la realidad. La visión inocente, tan verosímil e ingeniosa de Mafalda, una niña que no ha sido “contaminada” por una sociedad utilitaria y materialista. La voz de la madre que encarna también una generación que ha intentado a su manera, explicar lo inexplicable  y de compaginar de alguna forma  realidades opuestas cuando no, contradictorias como  son el Evangelio y la sociedad de consumo, que mal que mal, en aquella época, aún era moderada. En mi casa -sin ir más lejos- los regalos eran prescindibles. Entrañables noches familiares de Navidad de mi niñez vienen a mi memoria;en las que se hablaba mucho, se jugaba bastante y aún se cantaban villancicos… De las que guardo también una remota sensación de nostálgica decepción ante la comprobación de que pasada la Noche Buena, nada había cambiado a mi alrededor, nada extraordinario había sucedido en la casa…

Con los años aprendemos,entre otras cosas, que lo “esencial es invisible a los ojos”, que lo cotidiano a veces es casi un milagro y que los gestos ordinarios y repetidos son signo, también  de continuidad en el camino. Gestos repetidos, como el saludo de – Feliz Navidad- que a  algunos puede producir cierto hartazgo, como fue el caso de un conocido conductor de la tele que refunfuñaba hace unos días diciendo “que pareciera ser que recordar el nacimiento de Jesús por dosmilésima décimo cuarta vez fuera más importante que los problemas que nos asedian actualmente”. Se respira, a veces, ese fastidio , y en general, aquel aire costumbrista o tradicional de los gestos repetidos que se viven con traje de fiesta o al calor de una mesa compartida con familia o amigos. Algunos además, lo recordamos y lo celebramos en la misa.

¿Lo intentamos de verdad? ¿Lo conseguimos a veces ?Personalmente, creo que muchos vivimos aún  la Navidad desde esa perspectiva externa de los gestos más o menos significativos; y perdemos el sentido profundamente  religioso y humano que ella nos regala: el encuentro de Dios con el hombre, gracias a la realidad de ese Niño Jesús pequeño, vulnerable y necesitado como uno más de nosotros. Y que,  en aquel entonces, sólo los más humildes, los más inocentes y los más justos pudieron reconocer recostado en un pesebre y envuelto en pañales. Hoy, somos muchos más los que esperamos y decimos creer. Pero… ¿cuántos los que lo contemplan con el corazón y lo reconocen realmente ? Porque… ¿cuántos son los valientes, que además de esperar y de creer que Dios está con nosotros, hacen que esto suceda realmente en sus vidas?

Ni Rajoy, ni Rubalcaba

Congreso de la Nación

En  todas las palabras hay matices dados por sus diferentes acepciones. La misma palabra “debate” podría generar hoy todo otro debate sobre sí misma. Controversia o lucha, litigio o batalla, controversia o combate. Un pequeño matiz que hoy salta a la luz. La percepción generalizada es ésa: el debate hoy representa más que nunca la lucha, el combate y el forcejeo constante de una mayor o menor habilidad para defender el guión establecido: “caiga quien caiga”. Y por supuesto que luego no les falten los  resultados de esa pugna. Gracias que siempre nos quedan los análisis reales críticos y motivadores. 

¿ De la nación ? Sin embargo , es un debate o combate que no hace más que volver a evidenciar  la distancia entre la calle y sus políticos cuyos discursos adolecen de una suerte de  irrelevancia para la gran mayoría. En una palabra, la calle pide más hechos y menos palabras. Pero los políticos no puede detenerse en su pugna electoralista, o lo que es lo mismo no pueden bajar las armas en  la lucha por la lucha misma. Si hay un ganador con nombre y apellido: Rajoy o Rubalcaba, eso quiere decir que es el pueblo quien ha perdido. ¿Podríamos empezar a pensar  en la manera de que  el único ganador empezara a ser única y exclusivamente el pueblo y la democracia ? Porque al final los verdaderos protagonistas  no son los que ocupan hoy el congreso sino los habitantes de España, cada uno de ellos ,  también con nombre y apellido.