No estás deprimido…FACUNDO CABRAL

No estás deprimido, estás distraído…

Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu…  entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.

Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

montañas

“Lo que llamamos muerte es el estado más sutil de la luz”

No caigas en lo que cayó tu hermano que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones, además no es tan malo vivir solo;  yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a  Shopain  a los noventa por sólo citar dos casos conocidos.

…Si escucharas al otro, al que llevas dentro sabrías todo, en todo encontrarías algo para ti entonces te elevarías constantemente y ya no habría confusión sino matices, y en esa serenidad no buscarías nada entonces encontrarías todo y estando en el presente dirías y harías lo que hay que decir y hacer a cada momento natural y graciosamente sin esfuerzo, lo que haría que tu relación con los demás fuera plena.

Y al crecer en el amor serías más creativo, sin límites ni condiciones.

La ignorancia nos hace sentir encerrados y mortales,  es decir que nos encerramos y nos limitamos solos.

El miedo nos distrae del amor que es sabio y valiente porque sabe que no hay ni medidas ni fin, busca adentro y desaparecerán las nubes de la periferia;  quédate quieto y en silencio para escuchar al sabio que llevas dentro.
El que tiene siglos, no años como tu cuerpo por eso está más allá de tus caprichosas medidas, de los prejuicios que provoca el miedo, hijo de tu ignorancia.

El sabio que está más allá de los efectos que crees buenos o malos, ricos o pobres, oscuridad o luz, porque está en lo esencial es decir en la mismísima causa, en lo invisible de donde surge todo.

Y cuando escuches al sabio que llevas dentro sentirás a la lluvia buena y saludable al frío estarás tan atento a la causa que todos los efectos serán luminosos, ese estado de claridad agiornará todos los rincones, por eso lo  compartirás todo y a todo llegará graciosamente entonces la riqueza se multiplicará a cada paso.

David le pidió sabiduría a Dios, que le dijo no pides poco porque la sabiduría incluye todo.

No vives entre límites sino en el mismísimo centro de lo milagroso libre del ilusorio orden de la mente lineal, excitado por la imaginación y armonizado por la esperanza.

Eres un espíritu que por un rato ocupa un cuerpo, un vehículo apto para este deambular por mares y montañas, entre delfines y elefantes, entre ciudades y desiertos que cada tanto lo cubren todo para recomenzar el cuento.

Y en el medio del mundo del espíritu juega la razón, que cura el cáncer, que facilita las comunicaciones, que estudia el terreno de Marte, que puso al hombre en la luna.

El pensamiento te lleva a nuevos lugares y te hace ver diferentes, más ricos a los viejos y esto te cambiará tanto que cambiará tu actitud frente al mundo al que alguna vez quisiste cambiar en lugar de entenderlo;  y cuando cambies tendrás incidencia en él.

Cierra los ojos y verás todo lo que será, liberado del tiempo histórico viajarás a la velocidad de la luz y ese viaje puede mejorar la vida de muchos porque es incalculable el poder del pensamiento, que es un grandioso alquimista que puede transformar cualquier circunstancia en una fiesta, es decir cualquier metal en oro.

Una vez encendida la luz interior, nada puede apagarla, es tan perfecta e incorruptible como el oro que simboliza el poder de la pureza, de lo esencial, es decir del espíritu que es un viaje infinito y maravilloso porque estalla a cada instante vivido con profundidad.

La santidad es la meta prevista para todos, aunque pocos se den cuenta o se animen a entrar en los caminos que llevan a ella.

Abandonado el ego, comienzan los milagros, entonces sin lucha recuperarás la fuerza natural;  por eso podrás provocar vida a través del amor, hasta caminarás sobre las aguas y curarás con la palabra.
Recuerda que Jesús dijo, cosas mas grandes verán, cosas más grandes harán.

No estás Deprimido, estás Distraído…

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Tu padre y el mío

Una vez más y como quien no quiere la cosa, intento mi personal digresión acerca de los hechos. Eso sí, habrá que echarle un ojo al lenguaje que tan fácil nos describe y nos contiene como nos delata.  En fin, que iba a hablar de Sabina, y cómo no, se me vino a la cabeza Serrat. Y entonces pensé – No hay duda: Serrat fue antes y Sabina, después- (Aunque en el fondo creo que son como el huevo y la gallina). Y que cada cual es un monstruo a su manera, hasta aquí todos de acuerdo. Pero es que sólo sus  dos nombres juntos ya suenan bien , ¿será que uno es del norte y el otro del sur? -Ná que ver- ya lo sé. Yo, es que sencillamente no concibo el uno sin el otro, o lo que es lo mismo, el Mediterráneo sin su mes de Abril. Y humildemente, pretendo que así sea. Alguien puede que no lo crea preciso. Y entonces me parece, un referéndum no vendría nada mal.

Lo cierto es que sólo iba a nombrar al más joven, al de los ojos grandes, el sombrerito negro y el cigarrillo… nunca más. Vaya sorpresa encontrarse a Sabina en la tele, más precisamente, en el programa del flaco de gafitas, ahora más cordiales y transparentes, y justamente en una entrevista. Y lo digo así porque personalmente siento la entrevista como un género dialogado fascinante, más que nada por el carácter intimista y confesional al que aspira; y por esos atisbos de luces y sombras del personaje que puede generar en consonancia o no con el personaje público entrevistado. Luces y sombras que inevitablemente se proyectan en los otros, los que en ese momento formamos parte del público espectador o lector.

Y no me queda más remedio que rendirme nuevamente frente a la honda sencillez del poeta. Y a esta cuestión de los claroscuros; las paralelas y los semicírculos que con nuestras vidas, los seres humanos dibujamos. (Y confieso no ser la única; en realidad, Gallardón deja de existir definitivamente en la política, para volver a ser aquél que algún día hablaba y se reía junto a Sabina) Pero volvamos a la entrevista sin desperdicio del poeta villano de Úbeda. De ella me limitaré a capturar una sola y entrañable imagen- en medio de la nada, del caos, o de una plaza sangrienta- que bien vale una canción, un poema o una novela: Cuando a la pregunta de -Por qué (o de – Cómo es eso de que…) le gustan los toros – Sabina responde directo, sin culpas ni excusas – Sencillamente porque de mayor uno acaba yendo a aquellos sitios a los que tu padre en tu niñez te llevaba de la mano. El mío me llevaba a los toros- La analogía resulta personalmente, inevitable – El mío, en cambio, no tuvo tiempo de tomarme de la mano para llevarme a ningún sitio. Unos años más tarde mi madre me llevaría de la mano todos los domingos a misa… aunque si hubiera podido, también me habría llevado a los toros –

Tu padre o el mío.