Nada te turbe, de Santa Teresa de Jesús

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Nada te turbe,
Nada te espante,
Todo se pasa,
Dios no se muda.
La paciencia
Todo lo alcanza;
Quien a Dios tiene
Nada le falta:
Sólo Dios basta.
Eleva el pensamiento,
Al cielo sube,
Por nada te acongojes,
Nada te turbe.
A Jesucristo sigue
Con pecho grande,
Y, venga lo que venga,
Nada te espante.
¿Ves la gloria del mundo
Es gloria vana;
Nada tiene de estable,
Todo se pasa.
Aspira a lo celeste,
Que siempre dura;

Fiel y rico en promesas,
Dios no se muda.
Ámala cual merece
Bondad inmensa;
Pero no hay amor fino
Sin la paciencia.
Confianza y fe viva
Mantenga el alma,
Que quien cree y espera
Todo lo alcanza.
Del infierno acosado
Aunque se viere,
Burlará sus furores
Quien a Dios tiene.
Vénganle desamparos,
Cruces, desgracias;
Siendo Dios su tesoro,
Nada le falta.
Id, pues, bienes del mundo;
Id, dichas vanas;
Aunque todo lo pierda,
Sólo Dios basta.

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Oda escrita en 1966 – JORGE LUIS BORGES

Nadie es la patria. Ni siquiera el jinete

que, alto en el alba de una plaza desierta,
rige un corcel de bronce por el tiempo,
ni los otros que miran desde el mármol,
ni los que prodigaron su bélica ceniza
por los campos de América
o dejaron un verso o una hazaña
o la memoria de una vida cabal
en el justo ejercicio de los días.
Nadie es la patria. Ni siquiera los símbolos.

Nadie es la patria. Ni siquiera el tiempo
cargado de batallas, de espadas y de éxodos
y de la lenta población de regiones
que lindan con la aurora y el ocaso,
y de rostros que van envejeciendo
en los espejos que se empañan
y de sufridas agonías anónimas
que duran hasta el alba
y de la telaraña de la lluvia
sobre negros jardines.

La patria, amigos, es un acto perpetuo
como el perpetuo mundo. ( Si el Eterno
Espectador dejara de soñarnos
un solo instante, nos fulminaría,
blanco y brusco relámpago, Su olvido.)
Nadie es la patria, pero todos debemos
ser dignos del antiguo juramento
que prestaron aquellos caballeros
de ser lo que ignoraban, argentinos,
de ser lo que serían por el hecho
de haber jurado en esa vieja casa.
Somos el porvenir de esos varones,
la justificación de aquellos muertos;
nuestro deber es la gloriosa carga
que a nuestra sombra legan esas sombras
que debemos salvar.

Nadie es la patria, pero todos lo somos.
Arda en mi pecho y en el vuestro, incesante,
ese límpido fuego misterioso.

Guardar

Guardar

HERMANO de Federico Gauffin

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Porque veo el dolor y tu tristeza,

la pena irremediable de tu vida

y el noble pudor de tu pobreza,

que calla en el dolor de la caída.

Porque hoy sufres y porque hoy lloras

escondiendo orgulloso tu tormento,

porque ansías piedad y no la imploras

y es altivo y viril tu sufrimiento…

Por ser ese pesar una victoria

más grande que de algunos triunfadores

cargados de botín – ¡ error humano !

Por eso yo, sintiendo tus dolores,

no pudiendo calmar tus sinsabores,

¡ solicito el honor de ser tu hermano !

 

– Mayo 1926 –

 

Noche oscura -San Juan de la Cruz

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En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

 

 

No estás deprimido…FACUNDO CABRAL

No estás deprimido, estás distraído…

Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu…  entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.

Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

montañas

“Lo que llamamos muerte es el estado más sutil de la luz”

No caigas en lo que cayó tu hermano que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones, además no es tan malo vivir solo;  yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a  Shopain  a los noventa por sólo citar dos casos conocidos.

…Si escucharas al otro, al que llevas dentro sabrías todo, en todo encontrarías algo para ti entonces te elevarías constantemente y ya no habría confusión sino matices, y en esa serenidad no buscarías nada entonces encontrarías todo y estando en el presente dirías y harías lo que hay que decir y hacer a cada momento natural y graciosamente sin esfuerzo, lo que haría que tu relación con los demás fuera plena.

Y al crecer en el amor serías más creativo, sin límites ni condiciones.

La ignorancia nos hace sentir encerrados y mortales,  es decir que nos encerramos y nos limitamos solos.

El miedo nos distrae del amor que es sabio y valiente porque sabe que no hay ni medidas ni fin, busca adentro y desaparecerán las nubes de la periferia;  quédate quieto y en silencio para escuchar al sabio que llevas dentro.
El que tiene siglos, no años como tu cuerpo por eso está más allá de tus caprichosas medidas, de los prejuicios que provoca el miedo, hijo de tu ignorancia.

El sabio que está más allá de los efectos que crees buenos o malos, ricos o pobres, oscuridad o luz, porque está en lo esencial es decir en la mismísima causa, en lo invisible de donde surge todo.

Y cuando escuches al sabio que llevas dentro sentirás a la lluvia buena y saludable al frío estarás tan atento a la causa que todos los efectos serán luminosos, ese estado de claridad agiornará todos los rincones, por eso lo  compartirás todo y a todo llegará graciosamente entonces la riqueza se multiplicará a cada paso.

David le pidió sabiduría a Dios, que le dijo no pides poco porque la sabiduría incluye todo.

No vives entre límites sino en el mismísimo centro de lo milagroso libre del ilusorio orden de la mente lineal, excitado por la imaginación y armonizado por la esperanza.

Eres un espíritu que por un rato ocupa un cuerpo, un vehículo apto para este deambular por mares y montañas, entre delfines y elefantes, entre ciudades y desiertos que cada tanto lo cubren todo para recomenzar el cuento.

Y en el medio del mundo del espíritu juega la razón, que cura el cáncer, que facilita las comunicaciones, que estudia el terreno de Marte, que puso al hombre en la luna.

El pensamiento te lleva a nuevos lugares y te hace ver diferentes, más ricos a los viejos y esto te cambiará tanto que cambiará tu actitud frente al mundo al que alguna vez quisiste cambiar en lugar de entenderlo;  y cuando cambies tendrás incidencia en él.

Cierra los ojos y verás todo lo que será, liberado del tiempo histórico viajarás a la velocidad de la luz y ese viaje puede mejorar la vida de muchos porque es incalculable el poder del pensamiento, que es un grandioso alquimista que puede transformar cualquier circunstancia en una fiesta, es decir cualquier metal en oro.

Una vez encendida la luz interior, nada puede apagarla, es tan perfecta e incorruptible como el oro que simboliza el poder de la pureza, de lo esencial, es decir del espíritu que es un viaje infinito y maravilloso porque estalla a cada instante vivido con profundidad.

La santidad es la meta prevista para todos, aunque pocos se den cuenta o se animen a entrar en los caminos que llevan a ella.

Abandonado el ego, comienzan los milagros, entonces sin lucha recuperarás la fuerza natural;  por eso podrás provocar vida a través del amor, hasta caminarás sobre las aguas y curarás con la palabra.
Recuerda que Jesús dijo, cosas mas grandes verán, cosas más grandes harán.

No estás Deprimido, estás Distraído…

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Es Más, Te Perdono – Noel Nicola

Te perdono el montón de palabras

que has soplado en mi oído

desde que te conozco.

Te perdono tus fotos y tus gatos,

tus comidas afuera,

cervezas y cigarros, es más,

te perdono andar como tú andas,

tus zapatos de nube,

tus dientes y tu pelo.

Te perdono los cientos de razones,

los miles de problemas,

en fin, te perdono no amarme.

Lo que no te perdono

es haberme besado con tanta alevosía.

Tengo testigos: un perro, la madrugada, el frío,

y eso sí que no te lo perdono,

pues si te lo perdono seguro que lo olvido.