LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS de Félix Lope de Vega

Reyes que venís por ellas,

no busquéis estrellas ya;

porque donde el Sol está

no tienen luz las estrellas.

No busquéis la estrella ahora;

que su luz ha oscurecido

este Sol recién nacido.

en esta Virgen Aurora.

Y no hallaréis luz en ellas.

El Niño os alumbra ya.

Porque donde el Sol está

no tienen luz las estrellas

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EL REGALO

Vivir es lo más raro de este mundo, pues la mayor parte de los hombres no hacemos otra cosa que existir.                                                    Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Permítanme un inciso en medio de este tiempo especial, donde no faltan los regalos: ¿Cuál es, el mayor regalo que hemos recibido en nuestra vida? ¿Cuál, aquel regalo que nos ha hecho mayor ilusión o nos ha hecho sentir más felices? Cerremos los ojos, y recordemos. Si volvemos a abrirlos, intentémoslo nuevamente. Sin duda nos llevará algunos segundos traerlo a la memoria. Tomémonos ese tiempo. Y una vez recuperado quizás se haga presente también, la memoria de la ilusión  que trajo consigo aquel regalo inolvidable. Recuperemos aquella sensación y quedémonos con ella en nuestro corazón. Ahora bien, ¿somos capaces de recordar también otros regalos, no necesariamente materiales?  Entonces, seguramente también seremos capaces de reconocer, junto con ellos; la certeza y el rostro de las personas que nos aman.

Y luego está: aquel otro  regalo que contiene y sobrepasa a los dos anteriores: Aquél que recibimos de nuestros padres y transmitimos a nuestros hijos y a nuestros nietos, de una manera natural y humana. Nacemos, vivimos y crecemos dentro de una familia que nos contiene dentro de un pueblo o ciudad, asimilando día a día   la maravilla de ese don; junto a la sencillez de  lo cotidiano. ¿Somos capaces de reconocer, en medio de nuestra rutina diaria, ese don tan simple como extraordinario? ¿Somos capaces de hacerlo, cada día de nuestra existencia? ¿Reconocemos la vida de cada día como un verdadero regalo? O cada día  más de vida, es sólo eso: un día más…

Hoy sospecho, que  el regalo de la vida como don,  tiene  aún, límites inexplorados. Y se me ocurre pensar también, que cada persona es mucho más que  el yo y su estrecha circunstancia. ¿No será acaso que  mi vida está inserta en la de todos? ¿Y la de todos en la mía? De tal manera que: la vida de todos y cada uno es, asunto de todos y cada uno. Desde este punto de vista, mi vida deja de ser mi regalo, para convertirse en el regalo de todos. Y siguiendo esta regla de tres: la vida de cada ser en esta bendita tierra -siempre y en todo lugar-constituye nuestro gran regalo: el milagro que no nos pertenece; pero que nos ha sido dado; la gran noticia que suele pasar, casi inadvertida…

 

atardecer

Despertar, cada día

cóndor

Todos los días conspiran el sueño y el olvido…

Cada día, con  la misma luz de la aurora, despertar quisiera.

Todos los días mi mente alardea, clama y se afana…

(Si cada día, en el mismo silencio,  tan sólo respirar pudiera…)

Mientras; todos los días, la tierra gime y muere; aún antes de nacer.

Cada día, con ella, gritar quisiera un poema; o lo que fuera…

(Pero si al menos, pudiera gritar …)

Todos los días, ríos de lágrimas van a morir al mar.

Cada día, con ellos, resucitar en silencio, quisiera.

Resurrección

No lo olvidemos, ¡ Él hace nuevas todas las cosas !

Apóstoles de la Divina Misericordia

RESURRECCIONCristo ha resucitado, el primero de todos, en medio de las tinieblas de la noche, su luz desgarro la oscuridad, como la aurora radiante, de la mañana.

El es la luz del mundo, deja que te ilumine también a ti en tu oscuridad, que sea El, el que te conduzca por el camino que vence la adversidad, que sea El, el que te ayude
a soportar el peso de tu cruz, que sea El, quien te lleve a la victoria sobre tus enemigos, la enfermedad, la depresión, la necesidad.

Resucitemos, con Cristo, levantémonos de nuestras miserias, imaginemos que al resucitar: Jesús, NOS tiende la mano, como a la hija de Jairo, para decirnos con dulzura con amor:

“Levántate yo te lo mando; corazón que temes por los problemas de la vida, que no te sientes con fuerzas para vencerlos, mírame a mí en mi vía crucis, tres veces consecutivas he…

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“Victoria, Tú reinarás”

Ciertamente el dolor, el sufrimiento, la tristeza,  constituyen hoy en la vida cotidiana un tema tabú. Sin embargo casi diariamente, son también noticia: crónica del mal siempre ajeno, siempre distante, que ocupa  sólo unos pocos segundos, de nuestras miradas horrorizadas… y  luego,   de nuestra voces, eso sí,  indignadas de condena. Pero con el horror y la indignación, el dolor continúa siendo ajeno, no me conmueve; tampoco siento verdadera piedad por el que sufre y mucho menos me hago uno con él- En lo que es mi vida diaria, no llego mucho más allá de una palmada en la espalda o un “ya pasará todo”- con una  compasión prefabricada  que no implica una verdadera donación personal. Una compasión que, “si no acompaña al que sufre, si no le pregunta el por qué- si no le escucha con delicadeza y atención-, si no desciende con él hasta el pozo de sus sufrimientos“* ; se queda instalada en la estéril e inerte lástima.  ¡ Y tan lejos de la misericordia que ama! Que ama con un amor entrañable y fecundo, porque desde las entrañas , se dirige al encuentro del otro y actúa en consecuencia.

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Cristo nos abraza en el centro del dolor

Nuestras sociedades, nuestros gobiernos, no quieren que la gente vea el dolor de los que sufren- mucho menos un Cristo crucificado-. Las políticas y los intereses sectarios, son más fuertes que los valores y los compromisos humanitarios- pero no pueden serlo más que un Cristo que enseña a amar hasta el final- . Ellos han ocultado el sufrimiento de los más débiles, han traicionado  a los más pequeños y vulnerables. Pero lo más grave de todo, es que nosotros lo hicimos primero: Como individuos, quizás, hemos priorizado el bien personal y el de nuestro entorno íntimo, por encima del bien común, de la comunidad a la que pertenecemos.  Como cristianos, quizás, hemos olvidado que lo que nos hace hijos de Dios, nos hace indefectiblemente, hermanos, es decir, hermanos que se aman y- se cuidan -los unos a los otros.Y en última y única instancia: que Dios entregó su vida “- no sólo por mí – sino para hacer posible que yo la entregue por los demás; esa es su gracia, esa mi salvación, ese el triunfo de la Cruz de Cristo“*

Hoy las sociedades , las comunidades… hemos recluido el dolor y el sufrimiento de nuestros semejantes a las periferias más recónditas de nuestras fortalezas del bienestar; ignorando  una verdad tan rechazada como esencial: “El dolor -forma parte de la vida, es algo inherente a la condición humana- que ni se debe buscar ni se debe rehuir “*.Hemos ignorado, y pretendemos prescindir de toda una pedagogía del dolor. Por nuestra parte,  los cristianos, sucumbimos con demasiada frecuencia a la tentación: “Si eres Dios, bájate de la cruz”; serán las palabras de la última tentación. Las últimas palabras humanas, demasiado humanas:la voz del soldado romano,la voz de nuestro egoísmo que nos invita siempre a retroceder, a encerrarnos, a no mirar”* . Y  a permanecer resguardados en nuestra  impasible indiferencia, que hoy llega a su fin… si a la vez que contemplamos  a nuestro Señor agonizante en la Cruz, escuchamos su grito desgarrador: “ Perdónalos Señor , porque no saben lo que hacen “(Lucas 23:34)

Jesús nos abrazó de una vez para siempre, en el dolor, y es allí donde reside nuestra nueva oportunidad…” la oportunidad de amar, de ir más allá de nosotros mismos, ir hasta el final de nuestros límites, dar el salto del sacrificio, el abrazo de la Cruz” * . Y ya es tiempo de empezar a saber…de empezar a ver, de empezar a escuchar…y a contemplar al otro, con los ojos del corazón, del corazón que sabe amar ( o al menos desea aprender) y lo llama – hermano -. Entonces, abriremos los ojos de la misericordia: y podremos ver sus rostros : el rostro de aquél que está  a nuestro lado  y de aquel otro lejano, que sufre  el abandono, la guerra,  la  injusticia, la muerte. Y podremos mirarlos a los ojos sin apartar su mirada. La mirada de los que más sufren , los más pobres, los que aparentemente lo han perdido todo – menos a Cristo – quien no los deja de abrazar – y redimir- en el tronco de su dolor.

* El abrazo de la cruz- Hugo Mujica

* Ramón de Campoamor

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Noche oscura -San Juan de la Cruz

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En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras, y segura,
por la secreta escala disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!
a oscuras, y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

Aquésta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh noche que guiaste!
¡Oh noche amable más que la alborada:
oh noche que juntaste
Amado con Amada.
Amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido,
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme, y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo, y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.

 

 

No estás deprimido…FACUNDO CABRAL

No estás deprimido, estás distraído…

Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu…  entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.

Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

montañas

“Lo que llamamos muerte es el estado más sutil de la luz”

No caigas en lo que cayó tu hermano que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones, además no es tan malo vivir solo;  yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a  Shopain  a los noventa por sólo citar dos casos conocidos.

…Si escucharas al otro, al que llevas dentro sabrías todo, en todo encontrarías algo para ti entonces te elevarías constantemente y ya no habría confusión sino matices, y en esa serenidad no buscarías nada entonces encontrarías todo y estando en el presente dirías y harías lo que hay que decir y hacer a cada momento natural y graciosamente sin esfuerzo, lo que haría que tu relación con los demás fuera plena.

Y al crecer en el amor serías más creativo, sin límites ni condiciones.

La ignorancia nos hace sentir encerrados y mortales,  es decir que nos encerramos y nos limitamos solos.

El miedo nos distrae del amor que es sabio y valiente porque sabe que no hay ni medidas ni fin, busca adentro y desaparecerán las nubes de la periferia;  quédate quieto y en silencio para escuchar al sabio que llevas dentro.
El que tiene siglos, no años como tu cuerpo por eso está más allá de tus caprichosas medidas, de los prejuicios que provoca el miedo, hijo de tu ignorancia.

El sabio que está más allá de los efectos que crees buenos o malos, ricos o pobres, oscuridad o luz, porque está en lo esencial es decir en la mismísima causa, en lo invisible de donde surge todo.

Y cuando escuches al sabio que llevas dentro sentirás a la lluvia buena y saludable al frío estarás tan atento a la causa que todos los efectos serán luminosos, ese estado de claridad agiornará todos los rincones, por eso lo  compartirás todo y a todo llegará graciosamente entonces la riqueza se multiplicará a cada paso.

David le pidió sabiduría a Dios, que le dijo no pides poco porque la sabiduría incluye todo.

No vives entre límites sino en el mismísimo centro de lo milagroso libre del ilusorio orden de la mente lineal, excitado por la imaginación y armonizado por la esperanza.

Eres un espíritu que por un rato ocupa un cuerpo, un vehículo apto para este deambular por mares y montañas, entre delfines y elefantes, entre ciudades y desiertos que cada tanto lo cubren todo para recomenzar el cuento.

Y en el medio del mundo del espíritu juega la razón, que cura el cáncer, que facilita las comunicaciones, que estudia el terreno de Marte, que puso al hombre en la luna.

El pensamiento te lleva a nuevos lugares y te hace ver diferentes, más ricos a los viejos y esto te cambiará tanto que cambiará tu actitud frente al mundo al que alguna vez quisiste cambiar en lugar de entenderlo;  y cuando cambies tendrás incidencia en él.

Cierra los ojos y verás todo lo que será, liberado del tiempo histórico viajarás a la velocidad de la luz y ese viaje puede mejorar la vida de muchos porque es incalculable el poder del pensamiento, que es un grandioso alquimista que puede transformar cualquier circunstancia en una fiesta, es decir cualquier metal en oro.

Una vez encendida la luz interior, nada puede apagarla, es tan perfecta e incorruptible como el oro que simboliza el poder de la pureza, de lo esencial, es decir del espíritu que es un viaje infinito y maravilloso porque estalla a cada instante vivido con profundidad.

La santidad es la meta prevista para todos, aunque pocos se den cuenta o se animen a entrar en los caminos que llevan a ella.

Abandonado el ego, comienzan los milagros, entonces sin lucha recuperarás la fuerza natural;  por eso podrás provocar vida a través del amor, hasta caminarás sobre las aguas y curarás con la palabra.
Recuerda que Jesús dijo, cosas mas grandes verán, cosas más grandes harán.

No estás Deprimido, estás Distraído…

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